Hipótesis

Hipótesis

Si la gente no quiere creer, no importa cuantas pruebas se ofrezca.

Muchos han intentado descubrir quién era el Dr. Lobsang Rampa, su verdadero nombre de nacimiento, edad, signo del zodíaco, etc. Todo aquel que lo intentó fracasó porque no creían en la transmigración, por lo que se basaron únicamente en el cuerpo.

Me gustaría plantear una hipótesis según la cual, cuando el Dr. Lobsang Rampa murió tenía entre doscientos setenta y uno y trescientos seis años de edad. No olvidemos que su guía rondaba entre los 400 años. En el libro “El sabio tibetano”, se cita “he vivido más de 400 años de esta vida y soy el único en todo el Tíbet que comprende el funcionamiento de estas cosas. Esa era una de mis tareas; la otra era entrenarte… darte mis conocimientos para que cuando en un futuro próximo pase a la otra vida con una daga clavada en mi espalda, tú seas capaz de recordar este lugar, como llegar a él, como usar todos los artilugios y vivir de nuevo hechos del pasado”.

Citaré varias partes de los 19 libros y permitiré que el lector haga su propia composición del lugar. Hay una pequeña prueba que voy mantendré sin desvelar y explicaré el porqué más adelante. Antes de que sigamos, debo advertir que no voy a revelar la siguiente información:

El Dr. Rampa hizo verdaderos esfuerzos por mantener oculta su identidad y no tengo intención de revelar lo que él mantuvo en secreto. Lo que sí voy a revelar, mediante esta hipótesis, es que el Dr. Rampa llevó a cabo tres transmigraciones; de ahí su edad. Dos transmigraciones están bien documentadas en sus libros y la tercera está de algún modo oculta. Esto también responde a la pregunta que muchos han hecho “¿Por qué a veces el Dr. Rampa escribe en tercera persona?" Todas estas respuestas sólo pueden explicarse con una tercera transmigración.

Extraído de “El camino de la vida”; “No deseo decir mi edad. No tiene nada que ver con nadie más. Mi edad, que es más alta de lo que creeríais, no afecta a la escritura de mis libros, no añade credibilidad a nada, y en mi caso no deseo dar ninguna evidencia porque no podría tener menos interés en contentar a la prensa. La gente normal y decente que leen mis libros cree en mí, pero como siempre, es una pequeña pero ruidosa minoría la que provoca un alboroto del cual es imposible defenderse a menos que uno sea la víctima. Pero la respuesta es: No, no voy a decir mi edad, ¡por la única razón de que no quiero darla!"

El Dr. Lobsang Rampa era tibetano; hay pruebas fotográficas de las cuales cinco personas que conozco tienen copias. La foto le muestra claramente con su guía, el gran y poderoso lama Mingyar Dondup con el gran decimotercer Dalai Lama. Así pues, empecemos a unir las piezas del puzzle.

Si ha leído los 19 libros del Dr. Rampa, sabrá de la más famosa y controvertida transmigración reconocida en otro cuerpo físico, que era el que pertenecía a Cyril Henry Hoskins, así que no hay necesidad de documentarla. Muchos creen que esta fue la única transmigración, pero aún hay otra claramente documentada en “El Sabio Tibetano”; “Más adelante habitarás uno de estos cuerpos durante un año menos un día. El día es porque los cuerpos sólo durarían trescientos sesenta y cinco días sin que les ocurrieran ciertas cosas intrincadas. Así que es mejor ocuparlo un año menos un día. Y entonces, el cuerpo que aún ocuparías se hallaría en la tumba de piedra, agitándose ante su frialdad, y de forma gradual, tu forma astral emergería del cuerpo substituto y entraría en tu propio cuerpo, retomando todas sus funciones, pensamientos y conocimientos. Y en este proceso serían sobreimpresos todos los conocimientos adquiridos durante los últimos 364 días”.

Hemos demostrado claramente dos transmigraciones acreditadas, ahora vamos a por la enigmática tercera. Para esto debemos citar varios pasajes de los libros del Dr. Rampa, sus propias palabras, aunque debemos recordar que los altos lamas tibetanos son maestros del ilusionismo. El Dr. Rampa nunca mintió en ninguno de sus libros y si se leen como libros de ficción, se pierde todo su significado. Empezaré con su edad, seguido de la enigmática transmigración, ya que de este modo será más fácil comprender la totalidad del cuadro ya que, sin dar ninguna pista sobre su edad, la tercera transmigración no puede ser aceptada. Empecemos nuestra aventura con su primer libro.

Cuando se empieza a leer “El Tercero Ojo”, da la impresión de que es la historia de un niño pequeño, siendo ese niño el Dr. Lobsang Rampa que a la edad de siete años fue enviado a una lamasería para empezar a estudiar con miras a convertirse en un Lama cualificado. Aunque, basándonos en lo que se escribe en “El sabio tibetano”, yo propongo que el libro es, sobre todo, sobre el predecesor que estaba preparando su cuerpo físico para la llegada del Dr. Rampa, a partir de cuando es el Dr. Rampa que conocemos, queremos y respetamos. Hay una pista muy grande dentro de "El tercero ojo", que colabora en mi hipótesis, pero profundizaré sobre eso más tarde.

Debido a que nadie habría creído nada de lo que escribió en su primer libro tuvo que hacer una historia de ello haciéndolo aceptable para el público escéptico, que no sabía nada de esos asuntos. Eso no significa que haya mentido, si no que ha transmitido la verdad de forma que pudiera ser asimilada por todos. Hasta que el Dr. Rampa no tuviera constancia de que la gente podría (y lo haría) aceptar dichos temas, no tenía sentido escribir sobre ellos. Sin embargo sabemos que cuando el Dr. Lobsang Rampa abandonó el Tíbet para ir a Chungking, tenía más de 100 años; aunque ciertamente no lo parecía. La foto también corrobora un Dr. Lobsang Rampa mucho mayor.

Si lo miramos como a un joven, que es la impresión que nos da el libro, tras llegar a su universidad en China, tuvo que volver al Tíbet ya que el gran decimotercero estaba moribundo y el Dr. Rampa tenía que oficiar la ceremonia en su totalidad (y probablemente el de su guía). No podemos aceptar que tales responsabilidades fueran confiadas a alguien joven, pero sí a alguien mucho más mayor. A su llegada, los amigos del Dr. Rampa estaban siendo sobornados con relojes de pulsera por un occidental que podría fácilmente engañar a un hombre joven mientras que alguien mucho mayor (y experimentado) sería mucho más difícil de engañar.

En “Historia de Rampa”, el Dr. Rampa escribe “Padre estaba muy amargado durante la invasión china en la primera década del siglo”. Sin embargo, aunque no dice de qué siglo, la única invasión de la que se tiene constancia fue en 1700 cuando los chinos se anexionaron en el Tíbet, y en 1720, cuando recuperaron Lhasa por la fuerza. Así que, tomemos una fecha intermedia entre 1710 y 1981, son 271 años, pero cuando se leen sus libros, muchos sólo piensan en la invasión de 1950.

En “Yo creo”, el Dr. Lobsang Rampa cuenta una críptica historia empleando relojes. “Y yo nací al final del siglo diecisiete, mi reloj de péndulo fue puesto a punto por primera vez en 1675, y desde que mi péndulo fue puesto a oscilar, he indagado en el misterio de la vida; largo tiempo he vivido, largo tiempo he indagado. Los humanos a nuestro alrededor tienen una esperanza de vida tan corta, que no tienen tiempo de pensar, realmente, en todo lo que hay que saber sobre la vida”. Así pues, “mi reloj de péndulo” hace referencia al cuerpo, “mi péndulo”, a su latido cardíaco, “largo he vivido” ¿hace esto referencia al año en que nació? De ahí mi referencia a su edad de 271 a 306 años; esta parte de la edad ya está establecida, así que vamos ahora a la tercera transmigración.

El sabio tibetano”: “Los jardineros de la Tierra son gente muy ocupada. Sus supervisores están más ocupados aún; y si querían conocer las condiciones de vida de los habitantes de la Tierra, simplemente tomaban uno de sus cuerpos. Su forma astral entraba en uno de estos cuerpos, que como ya saben, son simplemente recipientes, y activaban el cuerpo. Entonces, uno podía ser un hombre de treinta, o de cualquier edad, sin preocuparse de todo el proceso de nacer, vivir la infancia, quizás conseguir un trabajo o incluso casarse. Esto podría conducir a muchas complicaciones”.

El sabio tibetano”: “Pasan unos cuantos años hasta que un bebé aprende, va al colegio, es sometido a cierta disciplina por sus padres, y es una auténtica pérdida de tiempo. Se pierden alrededor de 30 o 40 años, mientras que si el cuerpo puede hacer todo esto y luego ser ocupado, entonces se aprovecha mucho mejor el tiempo, ya sabe cómo es el entorno en la parte del mundo en la que vive, y no tiene que pasarse años esperando y aprendiendo, sin estar del todo seguro de qué va el asunto”.

Así que ya sabemos que cualquiera que venga a la tierra con un “propósito especial”, no tiene que preocuparse de pasar por la niñez y adolescencia – ya que esto supone un claro contratiempo al hacer perder el tiempo a la persona visitante – por lo tanto, alguien más debe habitar el cuerpo físico para prepararlo para la llegada de su “verdadero dueño”. Esta transmigración tiene lugar entre los 30 y los 40 años de edad.

El sabio tibetano”; “Y mi otra tarea, añadió, fue entrenarte, transmitirte mis conocimientos de modo que cuando pase a la otra vida en un futuro cercano con una daga clavada en mi espalda, tú recuerdes este lugar, cómo entrar, cómo usar todos los dispositivos, y revivir los eventos del pasado. Podrás ver en qué se ha equivocado el mundo, y creo que va a ser muy tarde en este ciclo de la vida en particular para hacer algo al respecto. Pero no importa, la gente está aprendiendo por el camino difícil porque rechazan el fácil”. Sabemos que algunas de las probabilidades de futuro sobre las que escribió el Dr. Rampa no se han cumplido porque la humanidad ha realizado cambios; aunque muy pocos por ahora, y aún tenemos mucho que hacer.

La sabiduría de los Antepasados”; “es alguien muy raro hoy día. Es una persona que no tiene Karma, que no es necesariamente humana, pero que adopta dicha forma para poder ayudar a los humanos. Se sabe que un avatar (varón) o avatara (mujer) es siempre de mayor altura que la humana. En la bíblia cristiana se puede leer sobre ángeles descendiendo a los más profundos infiernos de la Tierra para ayudar a la humanidad doliente. Los avatares solamente aparecen en aquellas ocasiones en las que el mundo está en peligro, o cuando la humanidad como especie está en peligro. Es posible que no se les pueda reconocer debido a que normalmente padecen un gran sufrimiento. Son puros, y a menos que sean capaces de soportar cierto sufrimiento, no pueden permanecer en la Tierra”.

Esto se corresponde bastante con la figura del Dr. Lobsang Rampa porque él era de Patra y no tenía Karma; era por lo tanto un avatar. “El sabio tibetano” "Tú y yo somos distintos porque somos de más allá de lo astral; somos de Patra”. Así que estos son los hechos y pistas en que baso esta hipótesis sobre una clara tercera transmigración.

Hay algunos inconvenientes cuando se realiza una transmigración a un cuerpo que no ha sido especialmente preparado. “Tal como Fue”: “Lamentablemente, cuando se ocupa otro cuerpo, hay algunas disfunciones graves. Déjenme que lo explique; observe que tras ocupar un cuerpo, no podía escribir en sánscrito, ni en chino. Sí, definitivamente conocía el idioma, sabía lo que debía escribir, pero el cuerpo que habitaba no estaba “acostumbrado” a reproducir los símbolos de sánscrito o el chino. Tan sólo podía pronunciar palabras en inglés, francés o español”. No olvidemos que el físico no es más que un vehículo para el espíritu. Pongamos un ejemplo un tanto burdo; imaginen que están acostumbrados a conducir un coche automático y un día se avería. Su taller le presta otro vehículo, pero que no es automático, así que a menos que conozca el manejo de una caja de cambios manual, tendrá problemas y el coche no tendrá el mismo comportamiento que uno automático.

Sir Charles Bell visitó al Dalai Lama en 1909 y el Dr. Rampa estaba allí para leer su aura, lo que significa que nació bastante antes de 1900, ya que se le tuvieron que enseñar esas habilidades. Aunque se le proporcionaba información por medio de la hipnósis, tenía que comprender esa información plenamente, y eso lleva un tiempo. “La sabiduría de los antepasados”, le habla Mingyar a Lobsang; “Vas a ser uno de los lamas más educados que ha habido en el Tíbet”, y eso es algo que no puede ocupar unos pocos años ya que era un entrenamiento muy especializado.

Alización: La siguiente imagen es de un libro titulado "Tibet - The Sacred Realm" por Lobsang P Lhalungpa. Cita: vestidos ropa de viaje, en el decimotercer Dalia Lama Thubten Gyatsho, plantea durante su exilio en la India, flanqueado por el personal de funcionarios de alto nivel.

El gobierno tibetano con un joven decimotercer Dalai Lama (que vivió entre 1876 y 1933). En la primera fila, a la derecha está el joven decimotercer Dalai Lama, el guía del Dr. Rampa; el poderoso Mingyar Dondup y a su derecha nuestro querido Dr. Rampa. Esta foto original no ha sido manipulada, no es falsa, por lo tanto no voy a entrar en ningunas discusión sobre su autenticidad. Ha sido confirmada por aquellos que saben la verdad.

Izquierda/Principal: Ampliación de la imagen anterior. Derecha/Fondo: Si comparamos esta imagen con la de la izquierda tiene muchas similitudes, como por ejemplo: los ojos, las cejas, la boca y la berruga al lado de la nariz. Recordar que los japoneses rompieron varias veces la nariz del Dr. Rampa en varios campos de prisioneros, de manera que su nariz no puede ser la misma con respecto a la imagen de la izquierda. Recordar también que él fue el único tibetano que parecía un occidental.

Por lo tanto, estos son los indicios y hechos que baso esta hipótesis de que claramente tenemos un tercer la transmigración y la foto demostrando que el Dr. Rampa es Tibetana.

Así que ¿por qué nos contó así las cosas el Dr. Lobsang Rampa? Bueno, esto tiene fácil respuesta; ¿Hubieran creído todo esto si lo hubiera contado en el primer libro? Es altamente improbable ya que muchos no creyeron lo que escribió en “El tercero ojo”, así que para que lo que transmitía fuera creíble para un público muy escéptico tenía que escribir en un formato mucho más aceptable. Esto no es mentir; es adaptar la verdad, porque sus motivos eran 100% puros, mientras que los de los mentirosos habituales no lo son.

Historia de Rampa”, justifica claramente esta adaptación de la verdad; Para algunos es lo que se conoce como “mentira piadosa”, no hay malas intenciones tras ellas. “Mi hermano”, dijo el anciano, suavemente, “incluso los no evolucionados, no iluminados, pretenden creer que escribes ciencia ficción, pero parte de la verdad penetrará en su subconsciente y, ¿quién sabe?, la pequeña semilla de la verdad podría florecer en esta o en su siguiente vida".

Como el propio Buda relataba en su parábola de los tres carros, “El fin justifica los medios”. ¡La parábola de los tres carros! Que vívidos recuerdos venían a mí. Con qué claridad recuerdo a mi amado guía y amigo, el Lama Mingyar Dondup, instruyéndome en el Chakpori. Un viejo monje médico había estado aliviando los miedos de una mujer muy enferma con algunas “mentiras piadosas”. Yo, joven e inexperto, expresé de modo petulante mi sorpresa ante el hecho de que un monje contara una mentira incluso en una emergencia como esa. Mi guía vino a mi lado y me dijo “vayamos a mi habitación, Lobsang. Podemos recurrir con provecho a las escrituras”. Me sonrió con su cálida y benevolente aura cuando se volvió y ando a mi lado hacia su habitación, con vistas al Potala. Té y pastelitos indios, sí, debemos tener un refrigerio, Lobsang, con el mismo también podrás digerir información. El monje sirviente, que nos vio entrar, apareció provisto de las delicias que me gustaban y que sólo podía obtener a través de mi guía. Durante un rato estuvimos sentados charlando ociosamente, o más bien yo hablaba mientras comía. Entonces, cuando terminé, el ilustre Lama dijo: “Toda regla tiene su excepción, Lobsang, y toda moneda tiene dos lados”.

El Buda habló largo y tendido a sus amigos y discípulos, y mucho de lo que dijo quedó escrito y preservado. Hay una parábola muy aplicable en el presente. Os la voy a contar. Se aclaró la garganta y prosiguió: “Esta es la parábola de los tres carros, llamada así porque los carros tenían gran demanda entre los chicos de aquellos días, así como los zancos y los dulces indios la tienen hoy. El Buda hablaba a uno de sus seguidores llamado Sariputra. Estaban sentados a la sombra de uno de los grandes árboles indios discutiendo sobre la verdad y la mentira, y cómo los méritos de la primera a veces eran superados por la amabilidad de la segunda”.

El Buda dijo, “Ahora, Sariputra, tomemos el caso de un hombre muy rico, tan rico que podía satisfacer todos los caprichos de su familia. Era un hombre mayor con una enorme casa y con muchos hijos. Desde que nacieron, hizo todo lo posible para protegerlos del peligro. No conocían el peligro ni habían experimentado el dolor. El hombre dejó su casa y fue a una villa vecina por unos negocios. Cuando volvió, vio humo arremolinándose en el cielo. Se apresuró, y al acercarse a su casa, comprobó que ésta ardía en llamas. Los cuatro muros estaban ardiendo, y también el tejado. En el interior de la casa se hallaban sus hijos, que seguían jugando, ajenos al peligro que se cernía sobre ellos. No entendían la naturaleza del peligro. Podían haber escapado pero no conocían el significado del dolor debido a la sobreprotección a la que habían estado sometidos; no entendían el peligro del fuego porque el único fuego que habían visto era en las cocinas. El hombre estaba muy preocupado por el hecho de que no sabía como entrar él solo en la casa y rescatar a sus hijos".

En el caso de que hubiera entrado, sólo podría haber cargado con uno de ellos; los otros hubieran seguido jugando, pensando que era un juego. Algunos de ellos eran muy pequeños, y podrían haberse dirigido hacia las llamas que no habían aprendido a temer. El padre se acercó a la puerta y los llamó, diciendo: “chicos, chicos, salid. Venid aquí inmediatamente”. Pero los chicos no querían obedecer al padre, querían jugar; mantenerse en el centro de la casa, alejándose del sofocante calor que no entendían. El padre pensó: “Conozco bien a mis hijos, las diferencias en su caracteres, cada matiz de su personalidad; sé que sólo saldrán si piensan que van a ganar algo, algún juguete nuevo”. De modo que volvió a la puerta y, en voz alta, dijo: “Chicos, chicos, salid inmediatamente. Tengo juguetes para vosotros aquí en la puerta. Carros de buey, carros de cabra y un carro veloz como el viento porque lo lleva un ciervo. Venid rápido u os quedaréis sin ellos". Acudieron a toda prisa, peleándose, empujándose unos a otros en su ansia para ser el primero en llegar y elegir el primero. Nadas más salir el último, el techo en llamas se desplomó en una lluvia de chispas y escombros. Los niños ignoraron los peligros que los que acababan de escapar, y se limitaron a exclamar “Padre, padre, ¿donde están los juguetes que nos has prometido? ¿¡Donde están los carros!? Hemos venido corriendo y no están aquí. Lo prometiste, padre”. El padre, un hombre rico al cual la pérdida de su casa no le suponía un gran golpe, sabiendo que sus hijos estaban a salvo, les compró sus juguetes, los carros, sabiendo que esta artimaña había salvado la vida de sus hijos.

El Buda se volvió hacia Sariputra y dijo “Y bien, Sariputra; ¿acaso no estaba justificada la artimaña? ¿No justificó aquel hombre el final con sus inocentes medios? Sin su sabiduría, sus hijos hubieran perecido entre las llamas”. Sariputra se volvió a Buda y dijo “Sí, o gran maestro, el fin justificó sobradamente los medios y se obtuvo mucho bien”. El Lama Mingyar Dondup me sonrió mientras decía, “Se te dejó tres días fuera de Chakpori, y pensaste que se te impedía la entrada, aunque en realidad te estábamos poniendo a prueba, unos medios que al final resultaron justificados, para que progresaras correctamente”. Yo también estoy usando “medios que serán justificados al fin”. Estoy escribiendo esto, mi verdadera historia, “El tercero ojo” y “El médico de Lhasa”, que son absolutamente ciertos, y que me permitirán continuar con mi trabajo sobre el aura. Mucha gente me ha escrito para preguntarme por qué escribo esto, y yo les explico; Escribo la verdad para que los occidentales sepan que el alma de un hombre es mayor que esos sputniks, o los inútiles cohetes. ¡El hombre irá a otros planetas por viaje astral como yo lo he hecho! Pero no ocurrirá mientras todo en lo que piense siga siendo la auto ganancia, su propio progreso, sin importarle los derechos de su prójimo. Escribo la verdad para avanzar posteriormente en la causa del aura humana.

Esto es lo que el Dr. Rampa dice textualmente: “¿Qué importa QUIEN soy? Es lo que ESCRIBO lo que importa. A lo largo de los años, hordas de “expertos” han tratado de demostrar que no tenía razón. Han fracasado. Si soy un fraude, ¿de donde saco el conocimiento que otros copian hoy? Todos mis libros contienen mis propias experiencias personales, ninguna de las cuales es “escritura automática”, expresión que tanto gusta a la prensa. No estoy poseído ni obsesionado, tan sólo soy una persona tratando de hacer un trabajo muy, muy difícil, en un entorno de envidia e intolerancia. Están aquellos que, en “altos puestos” en la India y en otros sitios que podrían ayudar, pero prostituyen su religión a la política y, por razones políticas, etc., ¡niegan la verdad de lo que escribo!

Esto es lo que Buttercup dice textualmente: "Me gusta esta hipótesis y, de nuevo aquí, usted tiene que poner juntos muy clara y lógicamente, tener respuestas a las preguntas antes de que se pueden poner. Bastante la verdad, yo no podría haber hecho casi como un buen trabajo de ella".

Por favor, disfruten leyendo sus diecinueve libros, ya que pueden ser de ayuda a cualquiera que mantenga su mente abierta y desee saber la verdad.